Dimensión Auto-dirección
La dimensión de la auto-dirección se refiere a un conjunto de competencias transversales que capacitan a una persona para dirigir su propio camino hacia el logro de metas y objetivos. Comprende las siguientes competencias: orientarse al objetivo, tener una dedicación, cumplir el compromiso, tener la convicción, seguir la norma y perseverar en la tarea.
Orientarse al objetivo implica tener claridad sobre las metas y objetivos personales. Se trata de definir una dirección clara y establecer un plan para alcanzarlos. Esta competencia implica la capacidad de establecer metas realistas y desarrollar estrategias efectivas para lograrlas.
Tener una dedicación implica comprometerse plenamente con las tareas y responsabilidades. Implica mantener una actitud de entrega y enfoque, brindando el máximo esfuerzo y atención a lo que se está realizando. Esta competencia se relaciona con la disciplina personal y la capacidad de mantenerse enfocado en el trabajo necesario para alcanzar los objetivos.
Cumplir el compromiso implica ser confiable y responsable. Significa honrar los compromisos adquiridos y cumplir con las promesas realizadas. Esta competencia involucra la capacidad de cumplir con plazos, tareas y responsabilidades asumidas, generando confianza y credibilidad en los demás.
Tener la convicción implica tener una fuerte creencia en uno mismo y en la importancia de los objetivos que se persiguen. Esta competencia se basa en la confianza en las propias habilidades y en la capacidad de superar obstáculos y adversidades. Implica mantener una actitud positiva y persistente, incluso frente a los desafíos más difíciles.
Seguir la norma implica respetar y adherirse a los estándares y valores establecidos. Se refiere a actuar de acuerdo con los principios éticos y morales, y a cumplir con las reglas y regulaciones establecidas en un entorno determinado. Esta competencia se relaciona con la integridad y la responsabilidad en la toma de decisiones y en la conducta.
Perseverar en la tarea implica mantener el esfuerzo y el compromiso a largo plazo, incluso cuando se presenten obstáculos y dificultades. Esta competencia se basa en la capacidad de mantener la motivación y la determinación para superar los desafíos y alcanzar los objetivos establecidos.
En resumen, la dimensión de la auto-dirección abarca un conjunto de competencias transversales que permiten a una persona dirigir su propio camino hacia el logro de metas y objetivos. Incluye la capacidad de orientarse al objetivo, tener una dedicación, cumplir el compromiso, tener la convicción, seguir la norma y perseverar en la tarea. Estas competencias son fundamentales para desarrollar una mentalidad enfocada, disciplinada y orientada al logro de resultados.